"Antes mundo era pequeño/Porque tierra era grande/Hoy el mundo es muy grande/Porque tierra es pequeña".

Ese es el comienzo de Parabolicamará (Sonido 318 KB), canción que Gilberto Gil grabó en 1992. No existen versos mas adecuados para describir la nueva vision del mundo creado por Internet, un mundo que tiene el tamaño exacto de una "antena parabolicamará". La obra de Gilberto Gil, como todo lo de mejor que la actitud pop inventó, siempre fué la descripción/critica/celebración de las transformaciones por las cuales el planeta pasó en estas últimas décadas. Fijese bien: la antena no es apenas parabólica. Como toda novedad tecnológica del futuro, ella cae en la vida y se recria pasando a tener la resonancia de una Calabaza de Berimbau ("Ese tiempo nunca pasa/No es de hoy ni de ayer/Vive en el sonido de la calabaza/No está preso ni huye/En el instante en que tange el berimbau, mi Camará")(Sonido 231 KB). La cultura lucha con la tecnológia, pero todo con la gracia de un juego de capoeira, donde la pelea y la diversion, la amistad y la rivalidad se confunden. Gil sabe, con la humildad de un lama del Tibet o de un nuevo profeta del interior, que en esa disputa no hay trégua. Ni derrotados, ni victoriosos.

El comienzo tropicalista de la carrera de Gilberto Gil ya demonstraba esa disposición de usar la tecnologia para transmitir/subvertir la manera "brasileña" de estar en el mundo, de jugar con ese mundo en eterna y veloz transformación. Domingo no Parque (Sonido 266 KB) fue un marco en la história de la música popular brasileña, la invasion de las guitarras eletricas en el território xenófobo de una cierta ideologia nacionalista (que buscaba aislar la arte brasileña de cualquier contaminación). A partir del tropicalismo, las posibilidades de diálogo pop entre Brasil y el resto del mundo se multiplicaron. De alguma manera, los músicos populares brasileños perdieron el miedo de la tecnologia y pasaron a usarla segun los mas caros princípios sincréticos de su cultura.

La adesion al orden caotico del admirable nuevo mundo tecnologico nunca fué irrestricta ni - mucho menos - subserviente. La música de Gilberto Gil combina, de las mas variadas formas (repito, como en un juego de capoeira), la adesion y la desconfianza. La tecnologia no es ni la salvación, ni la respuesta para todas nuestras indagaciones. En Cérebro Eletrônico (Sonido 226 KB), una canción de 1969 (Todavia no superada por el desarrollo de los estudios en Inteligência Artificial de estas tres ultimas decadas), Gil admitia que el computador "comanda, manda y desmanda" y "hace casi todo". Solo yo puedo pensar si Dios existe/Solo yo puedo llorar cuando estoy triste". O mas enfaticamente (contrariando algunas convicciones extrópicas que ganan fuerza en la Internet): "Ni un cerebro electronico me dá socorro en mi camino inevitable hacia la muerte".

Gilberto Gil quiere ver la tecnologia funcionando bajo un otro regimen: "quiero un microcomputador barroco/que sea loco y desprograme el dolor" (Do Japão, 1989) (Sonido 240 KB). Asi como hizo con el funk, con el reggae, el baião, el rock, el samba de rueda o la juju music (y todavia el candomble, con el zen-budismo, con el concretismo, con el exestencialismo, etc, etc...); todos ellos pasaron a funcionar segun los comandos del cerebro pós-electronico de Gilberto Gil. En el fondo, lo que su música hace es mesclar y sincretizar todos los elementos (que por su vez ya son sincréticos y mesclados), como solo un brasileño moderno - de la periferia campesina (Gil fue creado en Ituaçu, en el interior de Bahia) del avance tecnológico - puede hacer.

Gil está en el cyberspace. El cyberspace se hará serton (ou será lo contrário?). Como dijo Guimarães Rosa: "LLevo el serton dentro de mi y el mundo en el cual vivo es tambien el serton. "El cyberspace/el mundo que quedó grande, segun Parabolicamará), siempre tuvo ese sabor metafísico de un amplio serton sin fronteras. Ahora tratan de domesticarlo con censura, publicidad, mucho dinero. Parece que ese es el camino "natural" de las cosas tecnológicas. Es un camino trágico, y tambien hermoso. Gilberto Gil, contemplando la belleza de otras tragédias, ya descubrió la Refazenda y la Refavela. Llegó la hora entonces, como no podemos escapar de la Web, de descubrir la Retela, o mejor - para ser mas cybersertanejo, el Retelar.

Hermano Vianna